Los food trucks despachan todo tipo de comidas y la música suena en los parlantes del Fan Fest montado detrás de una de las tribunas del Malvinas Argentinas. Chicos con camisetas de decenas de clubes de todo el país hacen fila para patear a los palos inflables y ganar una gorra o una botella de recuerdo, mientras las familias buscan resguardo del frío entre mesas de madera y carpas de los sponsors.
En medio de esa multitud, Serafín Dengra camina despacio, frena cada pocos metros para sacarse fotos y regala sonrisas a quienes se acercan con el celular en mano. “La verdad es que la gente me hace sentir muy contento, muchos abrazos... me hace sentir como si estuviera jugando de vuelta”, confiesa el histórico pilar del seleccionado nacional. A su alrededor, los adultos les explican a los más chicos quién era aquel referente del scrum argentino, mientras los más jóvenes lo reconocen por otro motivo. “Sí, la gente grande me vio jugar, y los chicos por mis videos en las redes, con el ‘Never pony’ y el ‘Pura sangre’ me conocen, pero me alegra igual”, cuenta Dengra.
A la hora de mirar el duelo ante los Wallabies, Dengra da su pronóstico: “Va a ser muy parejo. Si no perdemos la pelota y tenemos buen control, creo que Argentina es más equipo y, de local, tiene más chances. Pero hay que jugar muy prolijo y cuidar la posesión”. Cuando la charla vira hacia Tucumán y el presente de Francisco Moreno, se entusiasma. “¡Impresionante! Moreno me encanta, es un verdadero animal. Se lo dije: ‘Hermano, la tenés que romper. Sos un jabalí fuerte, musculado, entrá a la cancha a comértelos a todos’”, cuenta entre risas. “Es un jugadorazo. Empezó joven, puede ser un pilar durante muchos años y tiene un futuro profesional tremendo ahora que se va a Inglaterra”, analiza. “¡Vamos con todo Tucumán, musculando, animales!”, se despide con su clásica arenga.
Un sueño patagónico
A pocos metros de la euforia alrededor de “Serafo”, entre las banderas sobresale una delegación que recorrió 900 kilómetros de distancia: son los chicos de Dinos Rugby Club, de Plaza Huincul, Neuquén.
Soledad Naranbuena, una de las madres a cargo del contingente, cuenta el viaje: “Salimos el jueves a la noche desde nuestro club y llegamos el viernes por la tarde. Somos alrededor de 30 entre chicos y papás. Esta mañana tuvimos un encuentro hermoso en el Mendoza Rugby Club, coordinado con la gente de Teqüe. Los chicos jugaron, compartieron el tercer tiempo y quedaron súper felices”.
Para las divisiones M10, M11 y M12 de la institución neuquina, el viaje es una fiesta total. Uno de los pequeños jugadores, todavía con la ropa deportiva puesta, cuenta cómo fue la mañana: “Estuvo re lindo, todavía me duele el hombro por un tackle que hice, pero la pasamos muy bien y nos atendieron bárbaro”.
Es la primera vez que ve a Los Pumas y la ansiedad por entrar a la cancha se mezcla con las ganas de ganar algún premio en los juegos. A su lado está Valentina, hija de Soledad y la única chica de la categoría M11 del club. “Es la segunda vez que vengo a ver a Los Pumas, ya habíamos ido a Santiago del Estero. Lo que más me gusta es pasarla con amigos”, cuenta antes de irse con su madre a buscar al resto del grupo, repartido entre las distintas atracciones.
Pasión sin fronteras
Entre la marea celeste y blanca se destacan Andrew y Helen Simpson, una pareja australiana oriunda del interior de Nueva Gales del Sur que voló miles de kilómetros para acompañar a su selección. “Vinimos desde Sydney a Santiago de Chile. Fueron 12 horas de vuelo. Después pasamos por Río de Janeiro y estuvimos recorriendo el norte argentino. La semana pasada estuvimos en Jujuy y fue fantástico. Es un país muy amable”, cuenta Helen.
“Venimos del campo en Australia y los paisajes y el clima nos resultaron muy parecidos a los que tenemos allá”, agrega Andrew. Helen se ajusta la bufanda entre risas y añade: “Estábamos hablando de lo soleado y templado que fue el invierno hasta ahora, pero hoy en Mendoza se siente el frío”.
En el terreno deportivo, los Simpson conocen en detalle lo que sucede de ambos lados. Entre los Wallabies, Andrew no duda: “Mi favorito es Harry Wilson porque viene del mismo pueblo que yo, Gunnedah”, explica. Helen, en cambio, se inclina por la potencia del joven Joseph Suaalii.
Del lado argentino, el respeto es total. Destacan su admiración de años por Felipe Contepomi, ponderan el desequilibrio de Santiago Carreras y sorprenden con un dato: “Conocimos a los padres de Agustín Moyano, que juega en Western Force, así que lo seguimos muy de cerca”.
El partido se acerca y la música del Fan Fest comienza a bajar de volumen. Las hamburguesas se terminan, los chicos de Plaza Huincul guardan sus premios en las mochilas y los Simpson ocupan sus lugares en las plateas con los abrigos amarillos. Adentro del rectángulo espera una batalla; afuera, la previa dejó claro que la ovalada no entiende de fronteras, kilómetros ni generaciones: la pasión es un idioma universal.